lunes, 3 de marzo de 2014

Una Reflexión

A propósito de la actualidad de Asfalto, por supuesto que agradezco las críticas y tomo nota de ellas. Sólo un necio se siente ajeno a la duda o se cree portador de la excelencia. 

Me dedico a esto desde hace ya más de cuatro décadas y siempre he convivido con mis limitaciones, tratando de hacer las cosas todo lo mejor que sé. De todos los compañeros que han pasado por el grupo he tratado de aprender algo y, así, con la mejor voluntad por mi parte, hasta aquí he llegado. Pero a pesar de mi perseverancia, la historia de Asfalto no sólo la he escrito yo de motu propio. Somos titulares de una trayectoria que ha estado marcada por las diferentes y puntuales circunstancias, no todas felices. Pesa mucho el poco viento a favor que hemos tenido, ya sabéis a lo que me refiero...  En varias ocasiones, los hechos estuvieron a punto de tirarlo todo por tierra, pero aún así hemos conseguido llegar hasta aquí. Da como para celebrarlo, ¿o no?

Es normal que haya quien piense que hay cosas que en nuestros directos son mejorables, pero lo que no se tiene en cuenta, porque se ignora, es lo difícil que resulta asumir el precio de ello, y no sólo me refiero a costes económicos, que también. Claro que nos gustaría hacer shows perfectos, con un montaje hermoso que controlemos al 100% y siempre pisando escenarios que faciliten la dignidad de una banda que con tanta historia bien merece. Pero la realidad es que no es fácil cuadrar ni los números ni los esfuerzos. Ya nos gustaría.

Habrá quien añore ésta o aquella formación, tal vez la más reciente disuelta: la formación surgida en 2008. Para algunos, aquella, sobre el escenario, era una máquina perfecta capaz de interpretar los temas clásicos con absoluta nitidez. Y lo acepto, pero estoy en condiciones de poder afirmar que, la actual, no es menor en capacidades y sí que es infinitamente más creativa; lo veréis en el próximo disco, pero también en cuanto tengamos la posibilidad de giras menos discontinuas. 

El debate de una segunda voz claro que es algo que de antiguo se mantiene, y ahora Jorge y yo lo tuvimos en cuenta; y estuvimos a punto de contar con ella pero al final no pudo ser y nos quedamos en cuarteto. Regresamos a la fórmula de aquellos años previos a la ampliación del grupo a quinteto, allá por el 82. En los últimos conciertos, Paul nos acompaña, no sabemos por cuanto tiempo, pero es innegable que cumple una función interesante y así todos lo hemos valorado, independientemente de los lazos familiares que le unen a mí.  

Os voy a contar una reflexión que me he hecho: ya no estoy en un momento de mi vida en el que me sienta con fuerzas y convencimiento para diseñar y procurar la perfección. Gracias a ello, he terminado aceptando que me toca vivir con lo que tengo alrededor, sin otro propósito que el de ser todo lo feliz que pueda ser. Es obvio que Asfalto ha resultado ser un medio para subirme al escenario, pero también un libro al que le quedan páginas en blanco que invitan a seguir escribiendo. Y son esas nuevas páginas las que, a día de hoy, añaden motivo a mi vida. En ese empeño encuentro la justificación necesaria para sacar toda la energía que me queda, en el convencimiento de que lo mejor aún está por hacer. Me pongo a ello y siento que voy a encontrar ese tema emocionante que poder trasladar a una canción, una canción que poder entregar a aquellos que aún les preste escuchar lo que hago, lo que hacemos.

Se que a algunos os decepcionará lo que os voy a decir, pero a mi ya me queda muy lejos el pasado de mi propio grupo. Toco esas canciones que queréis escuchar con gran cariño y respeto, por ellas y por vosotros, pero yo estoy pensando en lo nuevo y deseo llegar a mi casa para ponerme a trabajar en ello. Sentiría mucho si alguien, leyendo estas palabras, saque la conclusión de que sobre el escenario hago un paripé; eso no es cierto, no es así. Tengo la suerte de interpretar un repertorio hermoso y por momentos, vuelvo a emocionarme cuando canto unas letras que escribimos hace más de 30 años y que aún siguen portando toda su carga crítica y emocional. Pero entenderéis que mi motivación principal vaya ya por otro lado. Soy creativo, me siento fértil y quiero seguir haciendo música rodeado de quien también experimente ilusión por el hecho de hacerla. Creerme si os digo que esto no pasaba en la formación que ya no está. 

Lo pienso y no creo que Asfalto llegue a superar cotas de popularidad mayores de las que tuvo, y lo asumo con normalidad como algo improbable por lo que no merece la pena penar. Dejo que la vida fluya y que, de una u otra forma, no nos falte la energía que mueve nuestra voluntad de creadores. Asfalto es una marca, respetada y querida, que sirve para convocar a nuestros amigos y seguidores, los que nos quedan, pero la música está por encima de éste y de cualquier otro nombre, sencillamente porque la música la hacemos las personas y no las marcas. 

No tenéis por qué, pero os invito a hacer lo que yo he hecho, vuelvo a repetirlo: dejar que la vida fluya... Entretanto os pido que sigáis confiando en que, detrás de un nuevo disco y de un nuevo concierto, allá donde intervenga, vais a encontrar por mi parte "algo más que una intención..."

Un abrazo.

Julio.

1 comentario:

Perfecto arias mohedas dijo...

Excelente.
Solo puedo expresar eso.
siempre hacia adelante.
Estoy deseando escuchar el nuevo disco.
¡Salud, maestro!